El fracaso económico del FPT
Publicado por Matías RodríguezEtiquetas: Fobal2000, Fútbol Para Todos, Gobierno, Kirchner
En vísperas del tercer aniversario de la creación de Fútbol para Todos Canchallena publicó un artículo sobre los costos y beneficios del programa gubernamental que el kirchnerismo puso en funcionamiento en agosto de 2009. Algunos de los datos, que La Nación extrajo de consultoras privadas y boletines oficiales, son llamativos:
El programa lleva gastados casi $4000 millones en tres temporadas, cuando originalmente el techo de la inversión anual se había fijado en $600 millones.
Un cuarto de la inversión total ($1044 millones) se desprende de la publicidad oficial, ya que "si bien las reparticiones oficiales explican que la pauta oficial del Fútbol para Todos no tiene costo, y que las transmisiones de los partidos son un vehículo fenomenal para la maquinaria propagandística del Estado, los segundos que el Gobierno utiliza en el fútbol sí tienen un valor de mercado".
El único torneo que tuvo publicidad privada fue el Apertura 2009, el primero que fue transmitido por el programa y que ganó Banfield. Más tarde Néstor Kirchner decidió que el espacio publicitario no sea destinado a inversores particulares sino que sirva de medio de propaganda para promocionar las acciones gubernamentales.
El torneo con más publicidad oficial hasta ahora fue, justamente, el Clausura 2011, que se extendió entre febrero y julio del año pasado y que antecedió a las elecciones presidenciales de octubre.
Hace poco, en su visita al programa de Alejandro Fantino, Aníbal Fernández afirmó que la publicidad privada (que hubiese asegurado el ingreso de un cuarto de los $4000 millones invertidos) se dio de baja porque los números que podía llegar a generar eran imperceptibles para el programa todo.
Cada partido transmitido por Fútbol para Todos cuesta $2,6 millones.
Cuesta creer ahora que el mismo programa que cuenta con más de doscientas denuncias de ONG's por la falta de claridad en los gastos que provoca al estado estuviese destinado a "reorientar la pauta oficial, comercializar el producto y lograr un excedente que irá a la AFA y a financiar el deporte olímpico". Tres años después -como dice el artículo-, no existe tal excedente, sino sólo gastos millonarios.